El mercado laboral es cada vez más complejo de navegar. Este proyecto nació de mi enfrentamiento directo con esa realidad: fui cesada en 2025. Como nunca había tenido problemas encontrando trabajo, pensé que esta vez sería igual. Pero pasaban los meses y la frustración se acumulaba: entrevistas que no pasaba, currículums que nunca se veían, reclutadores que se evaporaban.
Eso me obligó a mirar con otros ojos prácticos que se glorifican: el outsourcing, los KPI, el multitasking. Cosas que suenan a eficiencia y casi siempre terminan en burnout.
Me di cuenta de que la extracción no acabó en la colonia. Seguimos siendo explotados, y ahora también extraen nuestro conocimiento. Nos ofrecen trabajos glamorosos que esconden culturas tóxicas, vigilancia extrema y un espejismo de pertenencia. Empresas que se venden como el non plus ultra y no son nada.
El concepto
Sartre escribió que el ser, cuando se mira de frente, produce náusea: no por asco, sino por exceso, por la viscosidad de existir sin garantías ni sentido dado de antemano. Esta serie parte de esa incomodidad y la atraviesa con tijera y papel. Cada pieza es un intento de mirar ese vacío sin apartar la vista — y de encontrar, ahí mismo, algo que valga la pena sostener.
El regalo envenenado
La belleza resistiendo
El arte brotando de la rutina
Las piezas
1. El regalo envenenado
Esta pieza dialoga con la banalidad de los logros personales, esos triunfos vacíos que la sociedad impone como medida de valor. Es una crítica al ideal de éxito que envenena el deseo, disfrazando la búsqueda de sentido con la urgencia de lo lucrativo.
Esta pieza dialoga con la banalidad de los logros personales, esos triunfos vacíos que la sociedad impone como medida de valor. Es una crítica al ideal de éxito que envenena el deseo, disfrazando la búsqueda de sentido con la urgencia de lo lucrativo.
2. La belleza resistiendo
Sartre describe la existencia como algo viscoso, casi monstruoso. Esta pieza medita sobre esa viscosidad, sobre lo que asusta y, aun así, engendra vida y belleza. Es un canto a la resistencia silenciosa que florece incluso en el fango.
Sartre describe la existencia como algo viscoso, casi monstruoso. Esta pieza medita sobre esa viscosidad, sobre lo que asusta y, aun así, engendra vida y belleza. Es un canto a la resistencia silenciosa que florece incluso en el fango.
3. La belleza resistiendo
Sartre describe la existencia como algo viscoso, casi monstruoso. Esta pieza medita sobre esa viscosidad, sobre lo que asusta y, aun así, engendra vida y belleza. Es un canto a la resistencia silenciosa que florece incluso en el fango.
Sartre describe la existencia como algo viscoso, casi monstruoso. Esta pieza medita sobre esa viscosidad, sobre lo que asusta y, aun así, engendra vida y belleza. Es un canto a la resistencia silenciosa que florece incluso en el fango.
La piel que no me cubre
La verdad que se deforma
3. La piel que no me cubre
Vivimos performando, intentando encajar en moldes ajenos. A veces mostrarnos tal cual somos nos hace sentir extraños, como criaturas fuera de lugar. Pero es precisamente en esa desnudez del alma —cuando ya no hay máscara ni papel que actuar— donde empieza la libertad.
Vivimos performando, intentando encajar en moldes ajenos. A veces mostrarnos tal cual somos nos hace sentir extraños, como criaturas fuera de lugar. Pero es precisamente en esa desnudez del alma —cuando ya no hay máscara ni papel que actuar— donde empieza la libertad.
4. La verdad que se deforma
A las mujeres nos han enseñado a callar, a sonreír mientras se nos niega la voz. Esta pieza habla del filo de la palabra femenina, de la furia que nace cuando la verdad se retuerce para no incomodar. Aquí, gritar es un acto de existencia.
A las mujeres nos han enseñado a callar, a sonreír mientras se nos niega la voz. Esta pieza habla del filo de la palabra femenina, de la furia que nace cuando la verdad se retuerce para no incomodar. Aquí, gritar es un acto de existencia.
Que queda cuando no queda nada